Altos de Luzón 2024: una añada que demuestra la fuerza de la Monastrell y el carácter de Jumilla

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Altos de Luzón 2024: una añada que demuestra la fuerza de la Monastrell y el carácter de Jumilla

Hay años que ponen a prueba el viñedo y otros que permiten comprobar hasta dónde puede llegar cuando la naturaleza concede una pequeña tregua. La añada 2024 de Altos de Luzón pertenece a este segundo grupo. No porque haya sido un año fácil, ni mucho menos, sino porque ha permitido que nuestras viñas expresen con mayor precisión la personalidad de un territorio único: la DOP Jumilla.

Después de varias campañas marcadas por la escasez de precipitaciones, 2024 supuso un ligero respiro para nuestros viñedos. No hablamos de un año lluvioso, sino de una campaña en la que el agua llegó en el momento adecuado para favorecer el desarrollo de la planta sin alterar el carácter extremo que define a este paisaje. El resultado es un vino tinto Monastrell con más estructura, mayor complejidad y una elegancia que convierte esta nueva añada en una de las más interesantes de los últimos años.

Una campaña marcada por el equilibrio

La historia de un gran vino siempre comienza mucho antes de la vendimia. En el caso de Altos de Luzón 2024, el ciclo vegetativo estuvo condicionado por un invierno frío y seco que incluso dejó un breve episodio de nieve. Posteriormente llegó una primavera más húmeda, suficiente para que el agua penetrara en profundidad y recargara unos suelos que llevaban tiempo acusando la falta de precipitaciones.

Aquella humedad resultó fundamental para el desarrollo del viñedo. Sin embargo, la naturaleza volvió a recordar dónde nos encontramos. El verano recuperó el protagonismo habitual del clima mediterráneo del sureste español: seco, caluroso y con temperaturas elevadas.

Aun así, la maduración de la uva Monastrell fue sorprendentemente lenta y completa. Lejos de acelerar el proceso, el mes de septiembre trajo temperaturas más suaves de lo habitual, retrasando ligeramente la vendimia y permitiendo trabajar con mucha más calma.

Esa pausa fue determinante. Nos permitió seleccionar cuidadosamente cada racimo y vendimiar cada parcela en su momento óptimo de maduración, un aspecto esencial cuando se busca elaborar un vino que refleje fielmente el carácter del terruño.

Menos cantidad, más personalidad

Aunque las lluvias favorecieron el desarrollo vegetativo de la vid, los rendimientos continuaron siendo muy bajos. La planta destinó gran parte de su energía a recuperar estructura y madera, en lugar de incrementar la producción de uva.

Lejos de interpretarlo como un inconveniente, este comportamiento del viñedo suele traducirse en una mayor concentración de la fruta y en vinos con una identidad mucho más marcada.

Por eso, la añada 2024 presenta un perfil claramente diferenciado respecto a 2023. Encontramos un vino más estructurado, con mayor nervio, una complejidad superior y un equilibrio que demuestra el enorme potencial de la Monastrell cultivada en altura.

Un vino que habla del paisaje

Con cada nueva añada de Altos de Luzón rendimos homenaje a la identidad de la tierra jumillana. Nuestras viñas crecen a una altitud media cercana a los 650 metros, en un entorno donde el clima es extremo y los suelos calcáreos obligan a la planta a esforzarse cada año.

Es precisamente esa dificultad la que convierte a la Monastrell en una variedad excepcional. Adaptada desde hace siglos a estas condiciones, responde ofreciendo vinos con personalidad, profundidad y una extraordinaria capacidad para transmitir el origen.

En Altos de Luzón 2024 aparecen con claridad esas características. Las notas minerales y calcáreas están muy presentes, aportando una sensación de frescura y tensión que acompaña toda la cata. Es un vino profundamente mediterráneo, pero al mismo tiempo elegante y refinado.

La elaboración: cuidar cada detalle

La calidad de un gran vino comienza en el viñedo, pero continúa en la bodega.

Las uvas destinadas a Altos de Luzón 2024 se recolectan manualmente en pequeñas cajas de entre 10 y 15 kilos para preservar toda su integridad. Tras llegar a la bodega permanecen durante 24 horas en cámara frigorífica a 6 ºC antes de pasar por una exhaustiva mesa de selección donde únicamente continúan las mejores bayas.

La fermentación se desarrolla durante ocho o diez días sin superar los 24-26 ºC, manteniendo posteriormente una maceración con los hollejos de entre diez y quince días para extraer toda la riqueza aromática y estructural del fruto.

Finalmente, el vino realiza una crianza de doce meses en barricas de roble francés y americano, donde termina de redondear su personalidad sin ocultar el protagonismo de la fruta ni la expresión del terruño.

Así es Altos de Luzón 2024

A simple vista muestra un intenso color rojo profundo con reflejos rubí que anticipa su concentración.

En nariz destacan los aromas de frutos rojos y negros, acompañados por delicadas notas de especias dulces y suaves recuerdos ahumados procedentes de la crianza.

En boca es donde esta nueva añada despliega toda su personalidad. La frescura propia del año sostiene un paso amplio y voluminoso, mientras los taninos finos y dulces aportan una textura especialmente elegante. El final resulta largo, persistente y deja aparecer una complejidad superior a la de la añada precedente.

En conjunto encontramos un vino tinto elegante, equilibrado y con un punto extra de intensidad respecto a 2023, capaz de combinar potencia y delicadeza sin perder nunca la identidad que caracteriza a Altos de Luzón.

Un homenaje a la esencia de Jumilla

Cada botella de Altos de Luzón pretende contar una historia: la de unas viñas que sobreviven en condiciones extremas, la de una variedad que encuentra aquí su mejor expresión y la de una forma de entender la viticultura basada en el respeto al paisaje.

La añada 2024 representa perfectamente esa filosofía. Un vino que nace de la paciencia, del trabajo minucioso en el viñedo y de una vendimia pausada que permitió seleccionar únicamente la mejor fruta.

Si quieres descubrir todos los detalles de esta nueva añada o incorporarla a tu bodega, puedes conocer Altos de Luzón 2024 aquí.

Porque hay añadas que simplemente pasan… y otras, como Altos de Luzón 2024, permanecen en la memoria desde el primer sorbo.