La web-serie Maridaje toca a su fin
En Bodegas Luzón cerramos una etapa tan inspiradora como sabrosa. Nuestra serie Maridaje, un proyecto que ha recorrido algunas de las cocinas más reconocidas de la gastronomía murciana y nacional, llega a su conclusión dejando tras de sí un legado de creatividad, emoción y, sobre todo, de amor por el vino y la cocina.
Desde que lanzamos esta iniciativa —de la que hablamos en detalle en nuestro artículo de presentación—, nos propusimos demostrar que el maridaje perfecto no se limita a una técnica, sino que es una conversación entre territorios, tradiciones y sensibilidades. Cada episodio ha sido una experiencia única en la que un chef ha reinterpretado la esencia de nuestra bodega a través de un plato pensado para dialogar con uno de nuestros vinos.
Un viaje sensorial con grandes nombres de la cocina
La serie comenzó de la mano de Tomás Écija, chef de La Maita, quien presentó un exquisito guiso marinero de trigo con dorada y gambas acompañado de Altos de Luzón. Su propuesta, que evocaba el Mediterráneo murciano, abrió la puerta a una colección de encuentros en los que el territorio, el producto y el vino se fundían en un mismo relato.
Después, viajamos al restaurante La Pérgola del Mediterráneo, donde Pedro Moriano elaboró un pichón de Bresse sobre arroz de campo maridado con Por Tí por el sommelier William Sequera. La combinación puso en valor la elegancia y complejidad de este vino, subrayando la armonía entre la nobleza del pichón y la estructura del tinto.

En el tercer capítulo, la propuesta llegó desde Restaurante Cardumen. Su propietario, Luis Sánchez, elaboró un tartar de gamba y vinagreta de mango sobre aguacate asado, una receta fresca y colorista que encontró en Alma de Luzón su mejor aliado. Un diálogo entre dulzor, acidez y textura que nos recordó que el maridaje también puede ser un juego de contrastes.
La dulzura llegó de la mano de David López, chef de Local de Ensayo, quien nos ofreció su reinterpretación del clásico flan. En su “EL FLAN”, un postre con carácter contemporáneo, el vino Luzón Dulce se convirtió en protagonista. Juntos, lograron una fusión elegante y precisa que cerró con un guiño emotivo el ciclo de sabores del cuarto capítulo.
Vinos con identidad, cocinas con alma
La chef María José Martínez, desde el restaurante Lienzo, nos sorprendió con un aspic de cangrejo azul con rábano fermentado y caviar, un plato de técnica impecable que dialogó con Luzón Mina de Oro, uno de nuestros vinos más personales. Fue un encuentro entre arte culinario y vino que nos recordó que el maridaje también es una expresión artística.

En El Rincón de Pepe, el chef Ginés José Nicolás recuperó el sabor de la tierra con un “arroz meloso de chato murciano y verduras de temporada” maridado con Por Tí, mostrando cómo la tradición local y la viticultura moderna pueden convivir en perfecta armonía.
La familia García, del histórico Mesón de La Costa, aportó su visión con un rabo de toro estofado con trompetilla que se unió al carácter potente y estructurado de Altos de Luzón. La intensidad del guiso encontró equilibrio en la elegancia del vino, recordándonos que las combinaciones clásicas nunca pasan de moda.

Desde Granada, en La Ruta del Veleta, Miguel Pedraza y el chef Marcos Pedraza nos propusieron un librito de mango caramelizado maridado con Mina de Oro Viognier. Una propuesta innovadora y arriesgada que elevó la frescura y la fruta del vino blanco a un plano sensorial inesperado.
El penúltimo episodio nos llevó al restaurante Incorrecte, donde Marcel Pons ofreció dos creaciones pensadas para acompañar Mina de Oro: unos “callos con bacalao y cap i pota con caldo de garbanzos” y unos “guisantes del Maresme con pilpil de merluza y trufa negra”. Dos platos radicalmente distintos que demostraron la versatilidad gastronómica del vino y su capacidad para adaptarse a diferentes intensidades.
Por último, cerramos la serie con Eduardo Cerezuela, chef de Restaurante Bruma, quien nos presentó sus “carrilleras de atún rojo con demiglace de ibérico”, un maridaje con Alma de Luzón que supuso un broche de oro a este viaje culinario. Y, desde El Churra, Carlos Nicolás nos regaló una “paletilla de cabrito al horno” maridada con Altos de Luzón, un cierre que simboliza la esencia de lo que somos: pasión por la tierra, respeto por la tradición y compromiso con la excelencia.

Un recorrido por el alma de nuestros vinos
Cada episodio de Maridaje ha sido una ventana abierta al diálogo entre la gastronomía española y la identidad de nuestros vinos de Jumilla. Con esta serie, hemos querido mostrar cómo cada variedad, cada viñedo y cada botella de Bodegas Luzón pueden encontrar su lugar en la mesa, junto a los mejores productos y chefs del país.
Desde el carácter expresivo de Altos de Luzón, con su potencia y complejidad aromática, hasta la elegancia de Por Tí, la frescura de Mina de Oro Viognier, la intensidad de Alma de Luzón o la delicadeza del Luzón Dulce, cada vino ha mostrado su personalidad única.
El cierre de una etapa, el inicio de otra
Con la serie Maridaje, hemos consolidado un espacio donde el vino no solo acompaña, sino que se convierte en parte esencial del relato gastronómico. Su final marca el cierre de una etapa, pero también el comienzo de nuevas historias que seguirán celebrando la unión entre vino y cocina.
Porque si algo hemos aprendido a lo largo de este viaje es que el maridaje es, ante todo, una forma de entender la vida: equilibrar, armonizar y disfrutar.
Así, mientras decimos adiós a esta serie, brindamos con orgullo por todo lo que ha representado: el talento de nuestros chefs invitados, la pasión de nuestro enólogo y la emoción compartida con quienes nos han acompañado en cada copa.
La serie Maridaje toca a su fin, pero el espíritu que la inspiró seguirá latiendo en cada vino de Bodegas Luzón.
Brindemos por lo que viene
Invitamos a todos los amantes del vino y la gastronomía a seguir disfrutando de nuestras propuestas en bodegasluzon.com, donde podrán revivir cada receta, descubrir nuevos maridajes y conocer más sobre el universo de nuestros vinos.
Porque aunque esta serie se despida, el placer de compartir una copa de Luzón siempre encontrará nuevas formas de continuar.